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Atrayendo al Escritor Renuente

por Vicki Caruana

"Es que no sé qué escribir."
"¿Por qué mejor no te cuento la historia?"
"Es que es muy tardado escribirlo."
"Con eso es suficiente. ¿Por qué tengo que escribir más?"


Las excusas retumban por los pasillos de nuestros hogares cuando tratamos de enseñar a nuestros hijos a escribir correctamente. Después de todo puedes guiar a un niño a una hoja de papel pero no lo puedes hacer escribir.

Los niños son renuentes a escribir por una diversidad de razones. Antes de explorarlas, primero recapacita en tu propia historia con la redacción. Frecuentemente aquellos de nosotros que fuimos escritores renuentes encontramos difícil motivar a nuestros hijos a escribir. Si no es algo que te apasione puede ser que te des por vencido ante las primeras señales de resistencia.

También es posible que si tus propias experiencias educativas en el área de la escritura fueron menos que estelares, éstas contribuyan a propagar la creencia de que es muy difícil llegar a escribir con maestría, así que ¿para qué intentarlo? Tal vez no tuviste una maestra que se interesara o tal vez tu propia naturaleza perfeccionista te estorbaba para escribir palabras en la hoja a no ser que fueran las palabras precisas. Tal vez no tenías muchas habilidades en ortografía y gramática de manera que para ti escribir una historia coherente era un martirio. O tal vez no fuiste animado a expresarte por escrito. Cualquiera que haya sido la razón que te impidió a ti ser un escritor competente, no permitas que sea ahora un obstáculo a la necesidad que tienen tus hijos de ser competentes. ¡Anímate, puedes ahora ayudarles y aprender junto con ellos!

Veamos algunos de las barreras que pueden estorbar una redacción confiada y entusiasta.

Temor a Fracasar
Un gran impedimento a escribir con el que batallan las personas es el temor a fracasar. ¿Qué es lo que nos causa temor escribir? Los niños temen que sus palabras no sean lo suficientemente buenas. Puede ser que amen la lectura, que valoren la manera en que un escritor narra una historia, pero no creen que sus intentos por escribir vayan a resultar en algo digno de alabanza. Los niños (y los adultos) creen ciertos mitos acerca de los escritos publicados. Piensan que lo que están leyendo en la página es exactamente lo primero que escribió el autor. Creen que la ficción es la única clase de redacción importante. Piensan que la comunicación escrita no es tan importante como otros medios de comunicación. El desacreditar estos mitos elimina verdaderos obstáculos a la redacción.

Comparte con tus alumnos que los autores revisan y modifican sus historias muchas veces antes de que sean publicadas. Procura exponerlos a las diversas formas de escritura: revistas, libros de poesía, periódicos, obras de teatro, cartas, revistas profesionales, sitios en el Internet, libros de cómo hacer algo, discursos, manuales, etc. ¡Alguien tuvo que haber escrito todas esas cosas! Escribimos para comunicarnos, Escribimos para saber que no estamos solos.

Los autores revisan
sus relatos
muchas veces antes
de que sean publicados.


Falta de Habilidad
La fea letra manuscrita, la poca habilidad en el teclado, la mala ortografía y gramática son cosas que se interponen e impiden que uno se sienta bien respecto a escribir algo. Si un niño tiene fea letra ya sea por falta de instrucción o de práctica, o debido a un problema en el desarrollo, se opondrá a escribir. Con mayor frecuencia se está usando la computadora para que hagan sus primeros escritos, pero si el niño no puede teclear o mecanografiar con habilidad, se resistirá a realizar la tarea asignada. La mejor manera de ayudarles a teclear con mayor rapidez y precisión es comprando un software que enseñe a teclear; hay varios en el mercado. La ortografía y la gramática son tan importantes hoy como hace 40 años. Los errores detienen al lector y la historia o mensaje se pierden. Escribimos para ser leídos, de manera que es crucial que como escritores no pongamos nada en el camino que haga tropezar al lector. Inclusive los buenos modales en Internet requieren de buena ortografía y gramática. Juzgamos a las personas por su manera de escribir. Si el escritor no se toma el tiempo para asegurarse de que su escrito esté libre de errores tanto su inteligencia como su compromiso con la excelencia quedan en duda.

Falta de Enfoque
Algunos de nosotros tenemos tantas ideas que en un momento dado nos es difícil escoger sobre cual de ellas escribir. Por eso es que cuando se le dice a un niño que escriba acerca del tema que quiera, ¡le entra el pánico! Súbitamente no se le ocurre nada que escribir. Una página en blanco o una pantalla de computadora en blanco paralizan a muchos de nosotros. Tenemos que crear un ambiente en el que no se condene el fracaso; es decir que no pase nada malo si se fracasa, que se permita volver a intentarlo… aunque se vuelva a fracasar. Que lo vuelva a intentar hasta que finalmente tenga éxito. Pero prepare a su hijo a tener éxito proporcionándole maneras de generar ideas y métodos o maneras para organizarlas.

El enfoque también es importante dentro del trabajo mismo. Su hijo puede tener una idea, pero se la pasa dándole vueltas y nunca llega al punto. Nuestros niños creativos que utilizan su hemisferio derecho batallan para mantenerse enfocados en el objetivo de su escrito. Rechazan estructurar y vagan sin rumbo en su historia siguiendo cualquier sendero de su imaginación y para cuando se dan cuenta ya no saben por donde se fue la historia- tampoco lo sabe el lector. Tomen el tiempo para enseñar los elementos de una historia así como la lógica de la redacción del ensayo y del escrito temático.

Falta de Motivación
El querer escribir y el comprometerse a escribir van de la mano. Un niño puede querer escribir (o por lo menos ha aceptado escribir) pero tiene problemas para terminar lo que ha iniciado. Use esto como oportunidad para enseñar cualidades de carácter como la perseverancia, la excelencia, y la responsabilidad. Mientras estén con nosotros nuestros hijos tienen que aprender a terminar lo que comienzan, a hacer un trabajo de calidad, y a administrar su tiempo sabiamente para que como adultos puedan manifestar esas cualidades como empleados, empresarios, y miembros de una familia.

Tus Métodos, Recursos y Artimañas
Aún si tú batallas con el proceso de la escritura, si no se te da la redacción, puedes emplear algunas de las siguientes estrategias para motivar a tu escritor renuente.

Inspira Motivación-Elimina la frustración que algunos escritores jóvenes sienten utilizando actividades previas al momento de escribir, tales como, tormenta de ideas, dando tiempo para que junten todas sus "herramientas" favoritas (lápices, plumas, papel, etc.), haciendo que guarden un registro de las listas de palabras nuevas y sus favoritas, y dividiendo la tarea en partes más pequeñas comenzando por escribir solo una palabra, o solamente una oración o solo un párrafo. El éxito motiva a más éxitos. De manera que si aprenden a ser fieles en las cosas pequeñas, irán creciendo hacia cosas mayores.

Anima la Fluidez-Un escritor desenvuelto genera ideas en el papel rápida y fácilmente. Se lleva algo de práctica. Pasa tiempo practicando escribir en forma concentrada tomando alguna idea de tu mente y tratando de desarrollarla en el papel. Si estás deseando mejor estar afuera en el jardín, ¡escribe acerca de eso! Si estás pensando en lo cansado que te sientes, ¡escribe acerca de eso! Lo que sea que entre a tu mente, detente, tómalo y escribe acerca de eso. Escribe sin detenerte, sin preocuparte por la ortografía, gramática, puntuación, o como está saliendo la letra. Escribe hasta que ya no tengas nada más que decir. Esto te ayuda a escribir lo que fluye directamente de tu cerebro.

Promueve el Interés-Los niños escriben más y están más motivados para escribir cuando el tema les interesa. En vez de darles un tema sobre el cual escriban, proporcionales una colección de inicios para historias (e.g. "Había una vez en un bosque…") o fotografías de revistas para que ellos escojan sobre lo que quieran escribir.

Proporciona el Enfoque-Es menos intimidador corregir el escrito de otra persona que corregir el de uno mismo. Diariamente da a los niños una oración, párrafo o aun una historia (para los mayores) para que encuentren los errores que contengan. Diles que busquen errores ortográficos, de gramática, de puntuación, de estructura de la frase y del flujo de ideas. Planea por adelantado escribiendo en tarjetas (3 x 5) las frases o párrafos. Este ejercicio les ayuda a buscar y reconocer los errores de "otros" y no los amedrenta como cuando es en su propio escrito.

El escritor renuente puede ser o puede no ser un lector renuente. Anímales a leer una amplia variedad de libros, revistas, y contenidos en el Internet. El leer y el escribir van de la mano. Cuando tus hijos empiecen a mostrar más confianza en su redacción, proporcionales oportunidades para que muestren sus "obras" ya sea a familiares o en actividades (convenciones, conferencias, exhibiciones) organizadas con otras familias que educan en el hogar. En Internet hay algunos sitios que permiten la exposición de escritos hechos por niños como www.fanfiction.net y www.kidpub.org.

Vicki Caruana es autora de Giving Your Child the Excellence Edge (Dando a tu Hijo la Ventaja de la Excelencia) y colabora con el Gremio de Escritores de America. Su sitio en Internet es www.applesandchalkdust.com.





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