Leo y Lisa Akins se ven como cualquier familia típica que educa en el hogar. Viven en una casa al norte de Indiana, en una calle adornada por gran cantidad de árboles, con sus dos hijos Leighton y Luke. Viendo sus rostros sonrientes nunca adivinaríamos que Leighton, el hijo mayor, tuvo un transplante de corazón en octubre del 2006.
Tampoco imaginaríamos que Leighton y Luke tuvieron dos hermanos mayores los cuales murieron de la misma enfermedad rara del corazón que hizo necesario el transplante de Leighton. El rostro radiante de Leo no denota que vio morir a sus dos hijos mayores en sus brazos apenas cuatro años el uno del otro. La gran sonrisa de Lisa esconde el hecho de que aunque ha estado educando en el hogar durante diez años, nunca ha educado a ninguno de sus hijos más allá de los ocho años de edad.
Después de observar con más detalle por un tiempo descubrimos que aunque los Akins son una familia típica que educa en el hogar, su historia es todo menos típica. Como pareja joven, nunca imaginaron el enorme amor que sentirían por sus hijos ni la montaña de angustias que les esperaba.
"Finalmente, tuve que cerrar el libro,
sabiendo que había terminado"
Dios los bendijo con su primer hijo, Leo Jr., en 1990. Desde muy temprano fue diagnosticado con una muy rara enfermedad llamada cardiomiopatía restrictiva. El pequeño Leo, como cariñosamente le decían, "fue un niño enfermo desde el principio," nos decía su madre. "Su cuerpo apenas creció, aun a los siete años de edad, tenía el tamaño de un niño de dos años y medio. Se sentaba a la mesa y respiraba con dificultad… pero nunca se quejaba." Con el paso del tiempo Lisa comenzó a educar en el hogar a Leo.
"Realmente, disfruto educar en casa," dice Lisa con entusiasmo. "El pequeño Leo era tan listo que podía conversar fácilmente con adultos." Conforme avanzaba la enfermedad, Lisa continuó educando en el hogar. "Se me hizo muy difícil," dice ella. "Llegó a estar tan débil que yo tenía que escribir las respuestas por él." Se detiene al recordar ese día, luego añade: "Finalmente, tuve que cerrar el libro sabiendo que había terminado… eso fue muy difícil," añade.
Al final, cuando los médicos nos dijeron que solamente viviría seis meses más. Mi esposo, Leo dijo, "Vamos a aprovechar lo más que podamos del tiempo que nos queda juntos," así que nos fuimos de viaje a la Florida. Subimos al pequeño Leo y a su hermanito Lyndon (4) a nuestro vehículo y partimos para Florida. "Pero los médicos se equivocaron," dice Leo, "tuvimos que regresar a casa pues le era muy difícil respirar al pequeño Leo… pocas semana después murió mientras lo sostenía en mis brazos."
Lisa guardo en cajas los libros, horarios, junto con sus recuerdos, y la vida continuó.
Lyndon (en ese entonces de 4 años) era lo opuesto del pequeño Leo. Era atlético y disfrutaba del aire libre. Los médicos aseguraron a los Akins que la condición del pequeño Leo no era genética y que ni Lyndon, ni los demás hijos que pudieran tener en el futuro tendrían la enfermedad.
"Nos dijeron que un rayo no cae
dos veces en el mismo lugar."
Leo lo resume diciendo: "Nos dijeron que un rayo no cae dos veces en el mismo lugar." Lisa comenzó a educar a Lyndon en el hogar y por los siguientes cuatro años todo parecía estar bien. Luego, un día, encontraron a Lyndon tirado en el piso, aparentemente sin vida y de color azul. Después de darle a Lyndon reanimación cardiopulmonar (RCP) por lo que pareció una eternidad. Leo logró revivirlo a tiempo para que los paramédicos se lo llevaran rápidamente al hospital, donde fue diagnosticado con la misma enfermedad que había matado a su hermano mayor.
"Cada noche por mucho tiempo dormí en el piso junto a la cama de Lyndon por temor a que fuera a dejar de respirar en el sueño, y que no fuera a estar yo ahí para ayudarlo," nos dijo Leo. Lyndon era la imagen de un niño sano de 8 años de edad, pero seis meses más tarde, después de un día normal en el hogar, por segunda vez, Leo sostuvo en sus brazos a su hijo y sin poder hacer nada lo vio morir.
Por segunda vez en cuatro años, Lisa volvió a guardar en cajas los libros escolares, junto con sus aspiraciones de educar en el hogar.
"Lyndon, murió en el verano," nos dice Lisa, "los planes que había hecho para ese año nunca se realizaron… Ese otoño fue un tiempo solitario y desolado para mí."
Dos años después los Akins apenas estaban llegando al punto de poder volver a ver la luz del sol cuando llegó la noticia de que estaban esperando a Leighton (su tercer hijo).
En abril de 2006, a Leighton de 5 años de edad se le hicieron unas pruebas y resultó tener la misma enfermedad asesina. "Mi mundo comenzó a venírseme encima otra vez," dijo Leo, "Sé que debo atesorar cada día… pero temo el día de mañana."
Pero en esta ocasión hay esperanza. A mediados de octubre de 2006 a Leighton se le hizo un transplante de corazón. En respuesta a las oraciones hechas por miles de personas en los Estados Unidos y en varios países del mundo, Leighton ha estado respondiendo muy bien al nuevo corazón desde esa fecha.
Todd Wilson, es autor de varios libros y junto con su esposa, Debbie, educa en el hogar a sus siete hijos en el estado de Indiana. Su ministerio se encuentra en www.familymanweb.com.
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