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Porque debes Llevar a tus Hijos a las Conferencias para Educadores en el Hogar

por Crystal Paine

"Despierta", susurra Mamá a mi oído. "Si quieres ir tenemos que irnos pronto." Por supuesto que me levanto, no me quiero quedar. Hoy es uno de mis días favoritos del año pues vamos a la conferencia anual para educadores en el hogar. Me visto rápidamente, tomo algo para comer y ayudo a preparar los sándwiches que nos vamos a llevar. Con tiempo nos subimos a la van y salimos para el lugar donde se llevarán a cabo las conferencias.

Llegamos, como es nuestra costumbre, por lo menos 15 minutos antes de que se abran las puertas para comenzar a tener comunión con las demás familias que llegan temprano. Es bueno volver a ver a viejos amigos y comentar las actividades del día. En poco tiempo se abren las puertas del local y todos entramos para guardar lugar y comenzar a ver las mesas de libros.

He asistido cada año a las conferencias para educadores en el hogar desde que estaba en preprimaria que fue el año en que comenzamos a educar en el hogar. No creo que seamos los únicos hijos que disfrutan asistir a las conferencias desde pequeños. No sé que tanto provecho haya sacado Mamá de las conferencias al tener que cargar con los cinco, seis o siete de nosotros, pero nosotros lo disfrutamos en grande.

Como joven siendo educada en el hogar, toda la experiencia de la conferencia era increíble: el ver a tantos otros jóvenes que también estaban siendo educados en casa de todo tipo y variedad, el visitar cada una de las mesas de libros para ver los nuevos libros y currículos, y recoger los lápices, borradores, calcomanías, globos, imanes, etc. que regalaban (siempre era divertido encontrar en cual mesa regalaban las mejores cosas), y por supuesto, escuchar las conferencias dadas por educadores en el hogar de fama mundial, así como educadores locales con sus pláticas motivadoras sobre temas interesantes.

Me parece que muchas de las personas que planean las conferencias no toman en cuenta a los niños, especialmente a los más pequeños al planear las conferencias, más bien se les ve como "distracción". He leído folletos que describen alguna conferencia para educadores en el hogar en el cual se exhorta a los padres a no llevar a niños menores de 13 años a las conferencias. Estoy de acuerdo que cuando hay niños corriendo entre las mesas, o entrando y saliendo durante las conferencias son una distracción y molestia pero ¿qué de los cientos de niños bien portados (no estoy diciendo que siempre fuimos unos ángeles, pero estábamos bien entrenados, ¡gracias a nuestros maravillosos padres!) quienes disfrutan de la experiencia de las conferencias, como las disfruté yo mientras crecía?

El asistir a conferencias para educadores en el hogar cuando niña, dejó recuerdos imborrables en mi mente en tres áreas específicas:

Me recordó que no estábamos solos en este camino.

Comenzamos a educar en el hogar cuando todavía no era un fenómeno bien conocido y recuerdo las cejas levantadas y miradas extrañas que recibía cuando respondía en dónde estudiaba. Así que ir a unas conferencias donde el salón estaba llenó de pared a pared de familias que educaban en el hogar nos ayudaba a fomentar un sentimiento de "pertenencia". Mis padres no eran unos lobos solitarios en esto, a pesar de las miradas y comentarios que nos hiciera la gente. Mis padres tampoco habían inventado el concepto de que tal vez ellos sabían lo que era mejor para nuestra educación. Y tampoco eran unos padres autoritarios que estaban tratando de protegernos de toda forma de civilización que existiera afuera de las cuatro paredes de nuestro hogar.

Me hizo sentir parte del proceso de educar en el hogar

En las conferencias para educadores en el hogar, Mamá acostumbraba mostrarnos los libros, libros de texto y currículo que estaba pensando comprar para nosotros y nos pedía nuestra opinión y comentarios. Un beneficio para mi Mamá era que si yo le había ayudado a escoger los libros para mis materias, después si durante el año escolar descubría que alguno no me gustaba, no me podía quejar puesto que yo misma había ayudado a escogerlos. Conforme fuimos creciendo y ayudando a mi Mamá a enseñar algunas de las materias a mis hermanos más pequeños, Mamá nos pedía nuestra opinión al comprar los libros para ellos. ¡Siempre me asombraba la gran variedad de materiales que había para escoger!

Contribuyó a afirmar mi deseo de algún día educar en el hogar a mis propios hijos.

Por mucho, la impresión que se fijó más firmemente en mí a través de los años de asistir a las conferencias para educadores en el hogar fue la conclusión inquebrantable a la que llegue, todavía en mi adolescencia, de algún día educar en el hogar a mis propios hijos. El haber sido expuesta a cientos de materiales educativos, métodos, currículos, libros, estilos, autores, y expositores en las conferencias me demostraron que las posibilidades son casi interminables cuando se trata de educar en el hogar. A través de la educación en el hogar me será posible adecuar la educación a la medida de cada uno de mis hijos, de acuerdo a sus necesidades e intereses individuales.

Así que en vez de llamar a una niñera o de encargar a tus hijos con la vecina o con la abuela para las próximas conferencias para padres que educan en el hogar, mejor considera si sería beneficioso para ellos que asistan contigo. Ahora, sé que para algunos padres sería difícil llevar a sus trece críos pero les animo a hacerlo de cualquier manera, pues, nunca sabrás de lo que se están perdiendo tus hijos a menos que les des la oportunidad.

Crystal Paine felizmente sobrevivió la experiencia de ser educada en el hogar y ahora está casada con su mejor amigo, Jessie, quien también es un graduado de la educación en el hogar. Juntos están iniciando su propio andar como educadores en el hogar con su pequeña hija Kathrynne (1). Además de deleitarse en su papel de esposa y madre, Cristal tiene un pequeño negocio, Maternidad Bíblica (www.BiblicalWomanhoodOnline.com), escribe libros y artículos, enseña una clase de administración del hogar en línea y es una blogger ávida.





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